SOFÍA LUNA: “QUIERO INTENTAR LA MARCA PARA LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE 2020”

La pasión bien puede heredarse, puede llegar a la vida de una persona por causa de una elección propia, o se puede presentar en el camino de ruta por motivos que muchas veces nos exceden. Sofía Luna nació hace 23 años en Mar del Plata y desde chica empezó a notar claros indicios de que podía estar ligada al mundo del running. Hoy, es una de las máximas promesas de la ciudad balnearia.

Sofía Luna luego de una sesión de entrenamiento en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD).


Con tan sólo 12 años, y por seguir a un chico del colegio que le gustaba, fue dando sus primeros pasos en el mundo del atletismo. En ese colegio de primaria, sus profesores la anotaban en las carreras para competir contra personas del sexo opuesto y la ganadora de la competencia resultaba ser ella. Corría el reloj, avanzaba el tiempo y Sofía cada vez aumentaba más su exigencia. Ahora, le tocaba competir contra personas más grandes, con más experiencia y entrenamiento, pero el resultado de la prueba volvía a ser el mismo: ganaba. Ahí empezó a perder el miedo de correr, de competir y se iba introduciendo –casi sin darse cuenta– en un mundo del cual ya forma parte y no quiere salir.

En muchas ocasiones se dice que, para llegar a ser una deportista de élite, hay que dejar cosas valiosas de lado, y Sofía lo tiene bien en claro. Sabe que los resultados no llegan solos y que requieren de un esfuerzo, de un plus que no todos tienen. Por eso lleva a cabo una rutina estricta en cuanto al entrenamiento y la alimentación. Cinco días a la semana entrena por la mañana y por la tarde. Los sábados pueden variar, y los domingos no se negocian: cuando la mayoría de las personas de su edad -incluidas sus amigas- recién están volviendo de un boliche, ella se está poniendo las zapatillas y se está preparando para ir a hacer fondos a la pista de entrenamiento.

La exigencia que requiere el nivel de competencia en el cual Sofía se encuentra es altísima y la obliga muchas veces a perderse diferentes acontecimientos importantes. Pero la ambición por ser mejor día a día, de ser más competitiva, de bajar constantemente sus propias marcas prevalecen en su vida y por ello logra superar esos obstáculos que se le presentan.

Durante el 2017 Sofía vivió un montón de nuevas experiencias. Una de ellas fue que viajó a España para entrenar con un grupo especializado en running: Lions Factory. En la actualidad, la corredora Nike padece una fascitis plantar y para acelerar el proceso de recuperación y optimizar tiempo, viajó a Italia para realizar un tratamiento especializado para poder planificar con tranquilidad el próximo año que vendrá cargado de competencias y nuevos desafíos.

¿Cómo es el entrenamiento que llevás a cabo día a día y quién te ayuda?

De lunes a viernes siempre entrenó doble turno. Hago mucho gimnasio y tengo un plan de entrenamiento que va de 120 hasta 160 kilómetros semanales. Los sábados depende… Los domingos hago generalmente fondos largos. Recibo un plan de entrenamiento de un entrenador español y además acá en Mar del Plata me ayuda Daniel Díaz. Siempre es muy importante tener a un grupo que te esté esperando para correr una cantidad de kilómetros, que te tomen el tiempo.

¿Qué cosas tuviste que dejar de lado por el running, y qué diferencias encontrás con tus compañeras de colegio, que seguramente viven vidas totalmente distintas?

Tuve que dejar muchas cosas de lado por el running, es algo que le pasa a todas las personas que dedican sus vidas cien por ciento al deporte. Hoy al estar lesionada tengo un poco más de tiempo, pero, por ejemplo, tuve que pasar por un montón de colegios porque tuve muchos viajes y me tuve que ir acomodando. Por suerte mi grupo de amigas me entiende. No como lo mismo que ellas, no manejo los mismos tiempos, pero me gusta ser la diferente. Prefiero no salir un sábado, y poder ir a correr un domingo a la mañana 20k, es difícil de explicar, pero es lo que uno prefiere. Te perdés cumpleaños, viajes, fiestas, pero no me quejó, de todo tuve elección y preferí este camino.

¿Cómo empezaron las ganas de correr, de querer competir?

Todo empezó porque cuando iba al colegio, un chico que me gustaba hacía atletismo y como él iba a esas clases, empecé a ir. Ahí conocí a Leonardo Malgor, que es mi entrenador de toda la vida, hasta que me fui a España. Él siempre me ayudó y me incentivó en todo, así que estoy súper agradecida. Empecé a competir en interbarriales y me destacaba mucho en las pruebas de fondo, le ganaba a los varones, me sentía cómoda y de a poco me fui enganchando.

Naciste en Mar del Plata, lugar muy envidiado para todo runner por todos los desniveles y posibilidades de distintos terrenos para entrenar que tiene, ¿qué opinás de ese tema? Además de que allá entrenan deportistas olímpicos como Mariano Mastromarino, Marita Peralta...

La verdad es que somos muy afortunados por tener todo tipo de terreno, hasta tenemos una laguna que tiene un recorrido de 18k, que no es normal… Podemos correr por la tierra, en la arena. Igual, vos podés tener todo y muchas veces no alcanza. Necesitás siempre entrenadores buenos y para mí acá están los mejores entrenadores de fondos de Argentina. Leo Malgor y Daniel Díaz son los referentes, y sin ellos no se explotaría tanto la costa que tenemos, es totalmente importante el rol de ellos.

El 19 de noviembre se corre la Maratón de Mar del Plata, ¿qué genera esa carrera en la ciudad? ¿Vas a verla?

Estoy orgullosa y muy feliz de que se haya vuelto a hacer en Mar del Plata porque en un momento se había suspendido. Para nosotros es todo, imagínate que estamos acá y se hace una carrera súper importante, viene gente de todos lados. Lamentablemente no puedo correr y tampoco puedo estar porque me voy a recuperar de mi lesión a Italia. Quería correr, lo he intentado, pero la fascitis no me lo permitió, y la verdad que para un deportista ver una carrera de afuera no está bueno…

¿Cómo va a ser el tratamiento que vas a llevar a cabo en Italia?

El tratamiento lo podría hacer acá en Argentina, pero consideré que allá va a ser más rápido porque voy directamente a una clínica que es de deportistas, de atletas de alto rendimiento y no es lo mismo estar parada en Mar del Plata que estar parada en Italia. Voy a estar a una hora de Milán y me van a atender todos los días, ya voy con turnos programados para hacerme una resonancia y para empezar de lleno con el tratamiento para recuperarme lo antes posible.

En cuanto a la alimentación, ¿llevás adelante una dieta totalmente estricta? ¿qué plan tenés para alimentarte día a día?

Desde chiquita que le dimos mucha importancia a la alimentación. Es fundamental y más en las pruebas que hago yo. Al hacer pruebas de fondo trasladas todo tu cuerpo y tenés que estar lo más fino posible. Estamos sobre una línea muy fina de no pasarte, de no estar anémica, de no estar excedida, y es un tema. Yo no tengo nada armado como sano porque aprendí de chica. He ido a médicos, deportólogos, nutricionistas, pero uno ya se conoce, entonces sé qué hay que comer sano, variado, carne. De todas maneras, me cuesta muchísimo, me tengo que privar de un montón de cosas, pero lo puedo ir llevando bien.  

Corriste 30k por primera vez y ganaste en septiembre, en Rosario. ¿Cómo fue esa experiencia, qué significó para vos?

No fue para nada planeado porque yo me había preparado para los 21k de Buenos Aires, que era campeonato argentino, y al estar con la fascitis en el kilómetro 8 tuve que parar porque me dolía el pie, desde ese momento había tomado la decisión de descansar.

Me habían invitado a la carrera de Rosario y como todo se organiza con anterioridad, no quería faltar. En la competencia podías correr 15k, 21k o 30k. Hablé con Daniel (Díaz) y me dijo que no corriera los 30k y que haga los 21k… Pero yo me enteré que en los 30k había más premiación y sin que se entere Daniel me propuse correr tranquila e internar ganar. Por suerte, tuve buenas sensaciones y pude correr más rápido de lo que esperaba. Fue una prueba para darme cuenta que puedo correr Maratón, y estoy súper contenta de haber ganado.

Hablamos antes de los 21k de Buenos Aires que no pudiste concluir. ¿Se pueden sacar cosas positivas de esas carreras? ¿se aprende?

Sí, claro. Yo ya había tenido varias experiencias. Me molestaba el pie, empecé a mirar el reloj, quería hacer 1 hora 16 minutos… Iba muy lento en el kilómetro ocho y se me mezcló todo. La mala sensación y el dolor en el pie, como no era lo que esperaba, dejé. A veces es más duro abandonar que terminar dolorida. Pero no me servía de ninguna manera, y ahí fue cuando dije que tengo que curarme porque el año que viene quiero debutar en Maratón y quiero hacer una buena preparación y para eso tengo que estar sana. Yo vivo de mi cuerpo, así que siempre se aprende, sea bueno o malo…

Ya casi estamos a fin de año, ¿cuál es el balance que hacés de este 2017?

La verdad es que esperaba muchísimo más en las competencias. Se dieron otras cosas positivas que son a través del atletismo. Yo siempre seguí entrenando, pero esperaba mucho más para este año y encima no lo cierro de la mejor manera por una lesión. De todas formas, es como que renacés, al no salir las cosas como realmente yo quise, ahora estoy enfocada en curarme y en prepararme para el año que viene y hacer la Maratón que sé que va a ser mi prueba fuerte a futuro, y eso me motiva muchísimo.

Sofía Luna en la pista del Pabellón del Estadio Hispánico de León, España.


Entonces, para el 2018 tenés un objetivo bien en claro y es correr la Maratón…

Sí, voy a debutar en la Maratón de Milán si todo sale bien, así que esa va a ser mi objetivo, de hecho, ya estoy pensando en eso…

¿Cómo se presentó la oportunidad de correr en Milán, tenés referencias de la Maratón?

Voy a estar como invitada. Es una carrera muy llana, el clima está bien y me la recomendaron. Seguramente tenga una liebre que me acompaña (Corredor que tiene la función de marcar un determinado ritmo durante la primera parte de algunas carreras de media y larga distancia), es como que ahí se va a dar todo perfecto. Yo ahora voy a estar en Italia, mi manager nuevo es italiano, y quiero estar en esa competición.  

Viajas mucho para entrenar y competir... ¿Te gusta?

Realmente a todo el mundo le gusta tomarse un avión e ir a cualquier parte, lo que pasa es que a veces la gente piensa que vos te vas de turismo y yo capaz que estoy encerrada en un hotel comiendo verdura y entrenando, no es como se piensa… Pero a mí la verdad que me encanta viajar y lo disfrutó un montón. A veces no está muy bueno tomar un micro que tarde doce horas, pero es mi trabajo y lo tengo que hacer. Yo disfruto todo. Me gustan los viajes de deporte.

Además, en muchas ocasiones me invitan a competencias y eso es una motivación extra. Cuanto más se pueda acomodar el viaje mejor, de a poco también se puede exigir más y planificar todo lo mejor posible para que sea más rápido, más llevadero. Eso va de la mano de los resultados, yo soy consciente de eso. Por eso siempre quiero tener mejores tiempos, ganar las carreras y, cuando uno es mejor, puede exigir más, mientras tanto hay que bancársela.

¿Cómo te llevas con la competencia?

El año pasado fui sub23 y subir de categoría, a pesar de que no haya tanta diferencia, es un cambio muy grande porque pasas a competir con las mayores, ya no se divide más en categorías, pero como de chiquita siempre competí con personas más grandes, el miedo va quedando de lado.

Yo no tengo problema de competir, lo que sí, siempre priorizó competir en buena forma. Si corro es porque estoy bien, y si no lo hago es porque no estoy bien. Sí corrés y no estás al cien por cien, puede darse un resultado que no se daría nunca y el ego para los deportistas es demasiado importante, y siempre tiene que estar bien cuidado.

¿Cómo fue la experiencia de entrenar en España a principio de año?

Fui sin amigos, sin conocer a nadie. Estuve tres meses en un grupo de entrenamiento, el Lions Factory, que tiene un nivel terrible, y todos los que lo integran acá serían los números uno porque el nivel es superior. De todas maneras, no hay tanta diferencia, lo que sí note es que son muy profesionales, que tienen todo lo que necesitan para ser mejores. Terminan de entrenar y ya están con el masaje, los hielos, el estiramiento.

Sofía en pleno entrenamiento, en lo que fue su experiencia en el grupo Lions Factory, en el Estadio Hispánico en España.


¿Cómo llegaste a poder formar parte de ese grupo en España?

Soy muy fanática de los africanos, porque son los mejores y veía que el entrenador español (José Villacorta, entrenador de Lions Factory) había viajado a Kenia con sus atletas y yo lo seguía por las redes sociales y veía todo lo que hacían, y le escribí. Le puse que quería entrenar con él y me dijo que era recibida con los brazos abiertos, que podía ir a entrenar con ellos. Fui hasta ahí por él, conocí al grupo de entrenamiento y fue una experiencia increíble, en la que aprendí mucho y además conocí gente, me hice amigos...

También estuviste entrenando en Cachi (Salta), un lugar en donde los mejores atletas del país viajan para entrenar por las condiciones que genera el lugar. ¿Cómo lo viviste?

Yo viajó a Cachi desde muy chica porque es el lugar que Leo (Malgor) y Daniel (Díaz) eligen para mandar a sus atletas de elite a concentrar. Está a 2200 metros sobre el nivel del mar y los terrenos para entrenar son increíbles. Además, no hay nada más para hacer. Vos vas ahí y vas a entrenar y a cuidarte con las comidas. Estás 20 días y hacés una concentración perfecta. A mí me encanta ir a Cachi, la gente del norte es muy callada, muy tranquila…

Imagino que hay varias dificultades para llegar a tu objetivo, si me tendrías que hablar de ellas, ¿cuáles serían?

Te soy sincera, quizás es el tema de la plata, que es una dificultad. Por ahí a veces no llegó para hacer algunas cosas, pero después nada. Todo lo que me rodea es el deporte y al no tener otra obligación no tengo muchas dificultades. De todas maneras, yo tengo la suerte de ser una corredora de Nike, que me visten desde que soy muy chica, están en todo, fui su imagen y eso me viene bárbaro.

Estás compitiendo en muchas épocas del año, ¿cuál es el rol que cumple tu familia, te apoyás mucho en ellos?

Mi familia siempre me acompañó desde muy chiquita, pero de todas formas siempre me maneje bastante sola porque agarro la valija y voy a diferentes lugares, no tengo mucho problema con eso. De hecho, me voy a Italia, no se hablar italiano, no conozco a nadie, voy a ver a mi manager, tengo que estar ahí un mes y no me importa nada, sé que tengo que curarme y voy a eso.

Una persona que cumplió un rol muy importante fue Cristian Rosso, (remero, salió 4° en los Juegos Olímpicos de Londres 2012), que es mi ídolo, y que tengo la mejor relación. Él fue la persona que me incentivó a salir de Argentina, a conocer más gente y estoy súper agradecida a él.

¿Qué significa para vos correr?

Correr es mi vida, es todo. Es mi cable a tierra. Yo estoy mal, salgo a correr y se me pasa. Todo busco por correr. Soy una enferma de entrenar y lo reconozco, pero correr es mi vida.

¿Qué opinas del entrenamiento con música?

Yo prefiero correr sin música. Hay que escucharse a uno mismo. Por ahí vas corriendo y tenés los auriculares y vas concentrado en la música, en la letra y en realidad tenés que concentrarte en tu respiración. Tenés que sentirte para ver cómo vas, y conocerte… Muchas veces eso la música no te lo permite. A veces escuchó música, no digo que no porque a veces motiva, pero yo prefiero correr sin música. La respiración te va diciendo si vas mejor un día que otro y eso con música no lo podés notar.

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando estás a punto de terminar una carrera?

Depende… cuando vas bien se te viene a la cabeza todo el esfuerzo que hiciste para llegar ahí, y en ese momento me emociono porque yo le pongo mucho huevo. Siempre lo digo, no soy una mina que tiene talento, yo entreno, no soy talentosa, me mató entrenando. Lo bueno que he hecho en mi vida es porque entreno muchísimo y me sacrificó un montón. Entonces se me vienen los días que me levante a la mañana, que pase frío… 

Sofía Luna finalizó tercera en los 21k de Nike Women Victory Tour 2016.


¿Cómo te gustaría verte a futuro?

Mi idea es intentar la marca para los Juegos Olímpicos de 2020. Tengo que armar el calendario, me tengo que sentar con mi representante que es quién me consigue las carreras. Creo que el 2018 va a ser un año muy importante para mí, y estoy contenta y muy motivada. 

Por Alan Gamietea

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