LILIANA ZELASQUI: “ES UNA LARGA ESPERA QUE A VECES CANSA MUCHO LA MENTE”

Dicen que la espera mata, pero esa frase, por suerte, no siempre se cumple. En algunos casos puede llegar a desilusionar, a acabar con las esperanzas. Para otros, como Liliana Zelasqui (62), tanta espera, puede ser tomada a favor, para superarse, para ganarse a uno mismo y al tiempo.

Liliana Zelasqui en Revista Desafios

Liliana Zelasqui haciendo lo que más la gusta.


Primero llega el diagnóstico junto con la mala noticia, luego llega la lista, esta maldita lista de espera. Una lista que no debería estar repleta de nombres que se unen al terrible paso del tiempo, que hacen algo natural el correr de los años, nombres que toman a la propia espera, como parte de sus vidas. Apellidos que poco a poco van perdiendo el optimismo. Algo diferente a cuando se inscriben, por el contrario, están cargados de fe, de esperanza, de coraje; sentimientos que se van desdibujando.

Los médicos le descubrieron a Liliana Noemí Zelasqui el mismo problema que llevó a la muerte a su padre en el año 72. Polisquistosis hepatorrenal. Después de cuidarse varios años, por el 1999/ 2000, ingresó a diálisis, 10 años de tratamiento, a una espera larga… muy larga, del trasplante. “Una espera que cansa la mente”, como ella lo describió. Lejos de bajar los brazos, Liliana Zelasqui, deportista de toda la vida, luchó contra esto, contra ese reloj que corría y ese teléfono que no sonaba con buenas noticias.

Luego de realizar el trasplante se enteró que había una asociación que conducía a toda la gente trasplantada para el deporte, a competir, tanto sea en el país como mundialmente. Algo que la motivó, a tal punto que un año después de recibir el riñón ya estaba en pista para competir en ciclismo. 

Participó en tres Juegos Mundiales para Deportistas Trasplantados: Durban, Sudáfrica 2013 (3 bronces), Mar del Plata 2015 (1 oro) y Málaga, España 2017 (1 oro). Además, hizo seis latinoamericanos, su último fue en noviembre 2016, en Mendoza, donde logró no sólo bajar sus tiempos, sino también clasificar al último mundial, en donde participó de dos disciplinas, ambas ciclismo: 5 y 30 kilómetros en junio y julio de este año. 


Liliana Zelasqui vive en Temperley, provincia de Buenos Aires. El deporte, para ella, es una conexión. Es su forma de buscar la mejor vía para descargar algunas cosas que lleva en el día a día. La alivia y le hace bien para sus músculos. Su lugar en el mundo está afuera, donde haya verde. Movimiento de plantas, árboles… Todo lo que se refiere a tocar hojas es fundamental, le da libertad, tranquilidad y paz. Mucha paz.

¿Te ayuda el deporte?

Ayuda muchísimo, es increíble lo que puede llegar a hace el deporte. Quizá no siempre en la parte competitiva pero si incorporarlo a la vida como parte de ella. Te ayuda a mejorar todo lo demás. Yo no lo dejé nunca, estuve en hemodiálisis y corría. No en la forma alocada, con prudencia. Hago natación también, deportes que se participa de forma individual porque lo que es en equipo, por el tema del rose, del contacto y del miedo de lastimarme, no puedo. Además, yo tengo unos problemitas de piel entonces me lastimo con mucha facilidad.

¿Es verdad que hacer deporte ayuda a optimizar el funcionamiento del órgano trasplantado?

Exactamente. Yo me siento muy bien, mi riñón funciona desde el día que se incorporó a mi cuerpo como mío. Perfectamente. Mis médicos me cuidan y el deporte hace la otra parte, que es la psicológica o psicofísica. Es fundamental estar conectado con la gente que está feliz y te hace bien. Cuando nos juntamos, tanto sea en los mundiales o en los latinoamericanos, estamos todos hablando de lo mismo, de tratar de concientizar a todo el mundo para la donación de órganos. Y estamos todos bien, nos sentimos en la misma vida pero con otras fuerzas; con alegría de poder iniciar ese cumpleaños que nace el mismo día que te trasplantaron.


En algún aspecto, ¿cambió positivamente tu vida con respecto a antes de trasplantarte?

Cambia mucho cuando haces un tratamiento de hemodiálisis. Estás dependiendo de una máquina que no es una vida muy natural para poder vivir. Ahí está el mensaje para que la gente done sus órganos. Fue una larga espera y es una larga espera que a veces cansa mucho la mente. Yo estuve en tres operativos y al principio me acuerdo que cuando ingresé a la lista de espera, estaba muy expectante al teléfono, que va a sonar y te van a llamar: “ya está”, pensás, y no. Fue una espera muy larga… 10 años, tres veces semanales cuatro horas cada vez que vas. Es largo. Pero ya está.


¿Qué sentiste en el momento que te enteraste que tenías que trasplantarte?

Uh… Se juntan muchas cosas. El primer sacudón fue cuando me enteré que había heredado la enfermedad de mi papá. Yo no lo sabía. Mi papá murió hace muchos años, más de 42. Ese fue el primer shock. Entrar en hemodiálisis fue el segundo. Y el momento en que llegó el trasplante fue el momento más feliz, yo sabía que iba a estar bien y que al riñón yo lo iba a cuidar y que iba a estar perfecto. Eso fue una felicidad tremenda, para poder estar más tiempo con los míos, sentís que vas a estar más tiempo en la tierra. Es medio difícil expresar todo porque se cursan muchas cosas.

Liliana Zelasqui en Revista Desafios

“El deporte es una de las cosas que más disfruto”, Liliana Zelasqui.


Cuando estás compitiendo, a punto de terminar una carrera o en los entrenamientos, después de tanto sacrificio, ¿qué se te pasa por la cabeza?

Lo que yo emprendo en deportes nunca fue un sacrificio. Siempre placentero, siempre. Cuando estás en competencia primero vez el fruto de tu entrenamiento profesional. La mayoría de veces en mi caso entreno sola. Y llegar, no importa a veces el tiempo, primera o última… Lo importante es terminar, es una gran felicidad. Cuando corría, corría atrás de todo para que nadie me golpeara o no entorpecer a la gente de elite. Entonces lo mío era llegar, eso, para mí, es un mérito. Para mí y debería ser para todos. No abandonar. Siempre tener la meta, un punto. Decir: “¡bueno, mientras llegue, no importa si tardo dos horas!”, eso es importante.


¿Cuál fue la primera carrera luego del trasplante?

Fue acá en los juegos, en el 2010, era mi debut. Había un montón de cosas que yo no sabía cómo eran. Se compitió en esta oportunidad todos juntos, yo era la única mujer y estuve con todos hombres. No hay muchas mujeres ciclistas trasplantadas. En Sudáfrica fui la única con varones y por suerte me incorporaron bien y fui feliz. Yo salí sin importar los tiempos y me fue muy bien, mucha felicidad. Es medio complejo decir qué sentí porque se mezcla todo. Vos llegás y ese es el fruto de todo lo que has hecho, por lo que luchás o adonde querés ir.


Pasar del quirófano a estar compitiendo en Sudáfrica...

Sí, y aparte le tenía pánico a los aviones y esa fue mi primera vez volando. No un avión, sino dos, dos de ida y dos de vuelta. Decí que los chicos jóvenes tienen alegría entonces hacía que el miedo lo perdiera muchas veces. Tengo unos compañeros geniales, muchos jóvenes y muchos adultos. Me fue muy bien en un país muy lindo, muy bueno, buena gente y buen recibimiento.

¿Cuántas veces entrenás por semana?

Cuando estoy por competir, todos los días menos los domingos. Por eso digo que se juntan muchos sentimientos cuando vos llego a instancias de competencia. Llegaste y decís: “¡Guau! Esto fue todo lo que hice”. Realmente saco buenos tiempos, para mí y para el genio de Marcelo Alexandre, mi entrenador. Muy buena persona por sobre todas las cosas.

Liliana Zelasqui en Revista Desafios

Una abanderada en tomar conciencia de los transplantes. Liliana Zelasqui.


Hace poquito volviste de los Juegos Mundiales para Deportistas Trasplantados de Málaga, ¿cómo te fue?

La experiencia fue genial, competí en cinco y treinta kilómetros. Distancia que fue debut para mí porque siempre habíamos corrido en veinte. Así que fue todo un desafío. Me fue muy bien. Tuvimos un percance con los cinco, pero en los treinta saqué medalla de oro en mi categoría, de hecho, me fue muy bien porque hice muy buen tiempo relacionado con las personas jóvenes. En el grupo, entré octava en la general, y primera en mi categoría. En realidad, fue una experiencia. Siempre son experiencias diferentes, tanto sea conocer mayor cantidad de gente, éramos 3.300 atletas, y así mismo volvernos a encontrar con las personas que viven en distintos países que cada dos años nos vemos. Uno, sin querer, va tomando una amistad a la distancia. El país es hermoso, muy cálido, además, nos tocó calor. Los españoles son muy buenos y han sido muy buenos anfitriones, realmente la pasé muy bien.

Tratamos de concientizar, siempre cada vez que nos juntamos, a todos, a cada uno de los distintos países. Que la gente pueda pensar en el otro tratando de ser donante. En algún momento de la vida, y espero que nunca les pase, pero cuando sientan que hay un ser querido que lo necesita, uno hace un parate y dice: “¿por qué no fui donante antes?”.

Liliana Zelasqui

Liliana Zelasqui y su oro en los 30 kilómetros de ciclismo en los Juegos Mundiales para Deportistas Trasplantados, Málaga 2017.


¿Qué pensás con respecto a la cobertura de estos eventos?

Diste al punto… No, no hay mucha difusión, de hecho, falta. Creo que si la gente supiese más de todos los atletas trasplantados creo que eso llegaría a concientizar mucho más a las personas. Es eso lo que falta, no sé por qué. No puedo entender. Mis compañeros son gente que trabaja mucho, están siempre en los stands donde hay actividad para la donación de órganos. Sería buena pregunta para hacer a todos: “¿Por qué falta publicidad? ¿Qué nos falla?” Porque es algo tan importante la donación de órganos. En otros países no se espera tanto.
 Lo que me pasó a mi le pasa a muchas otras personas, es increíble la cantidad de gente que está en lista de espera. 

Es un país que falta concientizar eso. Para aprender hay que preguntar, si tenés dudas, preguntá. A mí que me pregunten, no me molesta. Hay un montón de personas que tienen dudas en cuanto a la donación de órganos, piensan que van a ir a un quirófano. Es algo muy serio y lo maneja gente muy seria. Ojalá que algún día esto pueda revertirse y que la publicidad se dé a conocer mucho más, porque la persona que se trasplanta pasa por muchas etapas y es bueno que la gente vea lo que logra hacer con mucha fuerza y voluntad.

Nota publicada originalmente el 11/12/16, actualizada el 11/10/17.

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Autor Federico Cortes

Redactor y editor de Revista Desafíos. Community manager de Revista Desafíos, FC Producciones, El Desafío Cross Trail y Maratón de Montaña. Periodista.

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