JUAN MARTÍN GONZÁLEZ “TERMINÁS EL IRONMAN Y SOS EL MISMO DE SIEMPRE”

Juan Martín González tiene 50 años. Vive en Canning y es gerente de un banco. Tiene tres hijos y jugó toda su vida al rugby en el club Pucará. Las adversidades de la vida lo llevaron a pesar tanto como fumaba: 115 kilos en diez años. Hoy, tras luchar contra sí mismo, corrió, en trece horas y media, su primer Ironman Full en Florianópolis el 28 de mayo.

Juan Martín Gonzalez

A punto de largar los 3,86 kilómetros de natación en el Ironman de Florianópolis. Foto: Organización.


Con sumo entusiasmo, Juan Martín González nos cuenta cómo transformó su forma de vida y, además, cómo hizo para preparar esta exigente carrera de triatlón que combina 3,86 kilómetros de natación, 180 km de ciclismo y 42 km de running, mientras es hombre de familia y gerente de un banco.

Con sólo hacer un clic en la página de su carrera favorita, Martín ya sabe que está preparado para enfrentar un nuevo desafío. Sabe que puede correr y disfrutarlo, porque para ello se entrena todo el año. Las carreras son su motivación y algo que hace de su vida una rutina no tan rutinaria.

¿Cómo llegaste al mundo del running?

Sin querer queriendo. Tenía una vida muy monótona, viví mucho tiempo en Neuquén y Mendoza y eso me hizo dejar el deporte. Yo siempre fui rugbier y si bien pesaba mucho, en este tipo de deportes no dejás de ser ágil. En tres años llegué a subir 30 kilos, hasta que a los 37 dije basta. Fue un gran susto, fui a un cardiólogo y me dijo que con ese sobrepeso y ese tipo de trabajo que tenía, me veía mal. Me propuse dejar de fumar y lo hice, mis hijos eran muy chicos. Empecé a caminar porque estaba pesado, después empecé a correr, me costaba pero me gustaba. Me veía mejor, me empezó a gustar el estímulo. Al principio me sonaba como una carga, no lo disfrutaba. Ahora disfruto lo que hago, me gusta el estímulo en la cabeza. Así fue que llegué a este mundo. Evidentemente tengo una fuerza de voluntad que tengo que agradecer.

¿Qué diferencias hay en el Martín de antes y el de ahora?

Mi vida cambió radicalmente. Hace 10 años que es una adicción esto. El correr, el tener un objetivo. Ya no pasa siquiera por lo estético ni por lo físico, pasa a ser una necesidad. Lo pude sostener por suerte durante todos estos años. Me gusta siempre ponerme un objetivo en el año. El entrenamiento me costó, lo admito; conozco personas que son profesionales y que se organizan de otra forma. Yo trabajando y teniendo una vida cotidiana, me costaba hacer los fondos y dejarlos para un domingo. Pero tuve que dedicarle, porque sino no la pasas bien. Hoy no me puedo imaginar una vida como la de antes.

¿Alguien te ayudó a entrenar?

No, mi forma de entrenar no fue con amigos ni personal trainer, siempre entrené solo. Mi gran compañera para bajar de peso, fue y es, una bicicleta fija. Todo lo que hice fue con internet. Me descargaba los entrenamientos, por ejemplo: ´ ¿cómo correr 10K en 40 minutos?´. Ahí fue cuando entré en el dilema de decir: ´para anotarme en el Ironman Full tengo que entrenar 14 horas semanales. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo?´. Entonces recurrí a mi buceo en la web y encontré el programa más ajustado a mi carga horaria como banquero y como hombre de familia, y así comencé a entrenarme para el Ironman de Brasil.

¿Y cómo hiciste para prepararte para un full Ironman con una rutina tan ajustada?

Y mirá… A mí me gusta mucho ver rugby, fútbol. Entonces me pongo a ver algún programa mientras ando en bicicleta y no me doy cuenta. Hasta mando mails del laburo arriba de la bicicleta. Mi semana se repartía en dos días de natación, dos días de bicicleta fija y los demás correr. El fin de semana era el complicado, me tocaban los fondos. Las últimas 8 semanas fueron difíciles porque a mí me encanta acompañar a mis hijos, verlos jugar al rugby, compartir ese tiempo con ellos, la vida social con amigos, asado, acostarme tarde. Pero aunque no haya dormido, como sea, yo me iba el sábado a correr 3 horas de fondo y el domingo bici.

Juan Martín González

Juan Martin González con sus amigos disfrutando de un nuevo desafío completado.


¿Es cierto que leíste libros para motivarte?

Si, totalmente. Leí muchos libros de triatlón internacionales. Libros sobre experiencias de médicos que no tenían tiempo de entrenar y se lo hacían. Y eso te hace dar cuenta que no sólo es para el que tiene tiempo, plata y a lo sumo es entrenador físico. El punto de inflexión es hacerte el tiempo, pero que ese tiempo no te cueste hacértelo. Es una bendición poder hacerlo.

Tu principal motivación es hacer el clic para inscribirte…

Sí, lo que tiene de bueno el Ironman es que tenés que anotarte un año antes por el tema de cupos, entonces ese estímulo es bárbaro. Si algo me quedó en claro es que las carreras son una consecuencia del entrenamiento. Yo necesito un estímulo, no soy el tipo de personas que corren y se vuelven a su casa por el simple hecho de hacer algo. Los medio Ironman que corrí los vi tan bien organizados, tan diferentes a los otros que había corrido que eso me motivó mucho más. Volví a casa y me anoté. Los primeros meses dije: ´ ¿Qué hice? ´. Yo sabía lo que me esperaba. Pero la verdad no me costó.

¿Qué sensación distinta sentiste al correr el full y fuera del país?

Varias. El correr el full fue entrenado a consciencia pero sabiendo que podía fracasar. Corrí muchas carreras en asfalto y en montaña. Siempre en algún momento tenés alguna molestia, un calambre, o alguna condición climática que no ayuda. Asique dije acá pensando en que eran 12 o 14 horas pensé que todo iba a ser peor.

¿La cabeza te jugó en contra en algún momento?

No. Eso fue lo increíble. Trate de no meterme tanta presión. Pensé: Yo entrené para esto. Si llueve, si hace 38 grados o si el mar está picado, haré lo que pueda. No sentía la obligación de terminarlo. Veía tan alta la vara que no pretendía luchar con la competencia en sí ni contra cualquier adversidad. No me preguntes por qué pero nada de todo eso pasó. Creo que el haberme quitado esa presión me ayudó a disfrutarla por completo. Leí muchos libros de Ironman y de running. El famoso muro de los 30Km en donde se baja la persiana: ni siquiera me pasó acá. Al otro día no me dolía nada. Las distintas modalidades hacen que el cuerpo no se te acostumbre a lo mismo.

¿Cómo fue la experiencia de competir por primera vez fuera del país?

Alucinante. Yo me fui solo con mi caja y mi bicicleta a Ezeiza. Ahí me encontré con 50 pibes que estaban en mi misma situación. Inevitablemente empezás a compartir. Me di cuenta que todos tenían más experiencia. Esto de estar medio avión con clima de corredores que iban a competir, te metía mucha adrenalina. Me elegí un hotel en la playa, y veía a todo el mundo corriendo, andando en bici, nadando y yo asustado pensando: ‘¡pero si el libro dice que tres días antes no tenés que hacer nada!’.

¿Cómo manejaste los tiempos y tu cansancio?

Me armé la carrera en base a objetivos cortos. Es como cuando viajás en la ruta. De pensar que quizás tenés que manejar de un tirón 14 hs en auto se te hace inconcebible a la cabeza.

Lo que pude hacer es armarme pequeños objetivos. Primero está el agua. Hay que nadar y hay que salir. Salí impecable. Lo importante fue que para cada pasada yo me tomé mi tiempo. Salí del agua, me cambié y me puse otras medias. No salí desesperado a la bicicleta; si voy a tardar 13 horas, me voy a tomar 10 minutos para ponerme medias secas y que no me haga una ampolla que me haga renguear 15 kilómetros. Después viene el ciclismo. Me tocaron lloviznas fuertes, que me terminaron jugando a favor, el cuerpo iba fresco y no tenía tanta necesidad de hidratarme. Por último viene lo que cuesta en serio: correr. 21k y dos de 10k. En cada vuelta te van poniendo un brazalete. Solo me faltaba uno. El último brazalete no me lo sacaba nadie, por más que fuera lo más duro.

¿Qué sentiste cuando pisaste la línea de llegada?

Que lo disfruté como nunca. Eran momentos en que decía: ‘¡qué bien la estoy pasando!´ Siempre pensé que iba a llegar arrastrado y diciendo: ´ ¡la hice!´, pero no. Eso estuvo buenísimo. Es impresionante los últimos 500 metros; la gente te empieza a decir “Sos un ironman, lo lograste”. Te invade una emoción impagable. Evidentemente lo tienen pensado, empezás a escuchar tu nombre por el comentarista y hace que llegues a toda costa. Los últimos 50 metros vas sintiendo las pisadas sobre la tarima elevada y la emoción te invade.

Juan Martín González

Después de 13 horas y 56 minutos, Juan Martín González completa su primer Ironman full.


¿Alguna anécdota divertida que contar?

Dos. Soy un queso con la bicicleta, no sé emparchar una rueda. Mis amigos me decían tenés que aprender a arreglarla sí o sí. Ni en pedo. Si se pincha la rueda se termina la carrera. Fui con esa filosofía. Salí y vi 10 pibes tirados arreglando la rueda. En lugar de meterme más presión, me terminó relajando. Si tiene que ser tiene que ser. Las ruedas, impecables. Ahí dije evidentemente se me tenía que dar así.

Y otra fue, que durante la carrera, todos le ponían aditivos al agua, se nutrían a base de gel. Me recomendaban no usarlo si no estaba acostumbrado, que comiera lo que comía siempre: almendras, castañas de cajú, etcétera. Pero uno me dijo: “Bajate a correr, lleno. Yo me como un sándwich de jamón y queso”. Le hice caso y terminé la segunda vuelta impecable.

¿Qué mensaje le dejarías a aquellos que hoy les es más cómodo estar en un sillón prendido al celular y a un control remoto?

Que vale la pena desde la salud y desde lo estético. Si no, después, en algún momento lo pagás. Y cuanto más tiempo pasa, más difícil se hace. Mi experiencia me resultó. Siempre que puedo a algún amigo le digo, ponete, sé que cuesta pero hay un gran componente de fuerza de voluntad que yo tuve la suerte de que me cueste menos. Ha sido una ayuda increíble. No me victimizo, me sale, me lo propongo, me lo planteo y va. Soy un agradecido de tener esa fuerza de voluntad.

¿Te sentís un Ironman?

No. Mi objetivo nunca fue ser el mejor de la categoría, simplemente pasarla bien y hacerla dignamente, que el desafío valga la pena y que el reconocimiento y la gratitud sea el haberlo hecho en condiciones. Terminás el Ironman y sos el mismo de siempre. Así como vino, se va. Volvés a correr y no sos un titán. La vida sigue.

Juan Martín González

Medalla finisher del Ironman Florianópolis del 28 de mayo de 2017. Foto: Organización.

Frase motivadora: "ENJOY THE PROCESS"

La única forma de seguir es disfrutando el proceso. Eso es lo que hace que un domingo de frío y llovizna, Martín elija salir a correr igual.

Juan Martín González tardó 13 horas 56 minutos, tomándose 14 minutos entre las distintas modalidades para cambiarse la ropa y descansar lo necesario entre modalidades.

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Autor Nazmi Gonzalez

Administradora de FC Producciones. Redactora y editora en Revista Desafíos. Periodista.

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