JOSÉ LUIS SANTERO: “EL ATLETISMO ES MI PSICOANÁLISIS”

José Luis Santero mira para todos lados y al mismo tiempo a ninguno. Se baja del lado del acompañante y da el primer paso. El sonido acogedor que da su zapatilla al chocar con el pasto provoca un destello en su mirada. Su cuerpo trasluce cansancio de un día extenso pero, para José, el día acaba de comenzar. Sus ojos trasmiten una historia de lucha con final feliz.

Jose Luis Santero

José Luis Santero, todo un ejemplo de superación.


Él es José Luis Santero. Hoy, atleta de 39 años. Pero desde chico, su vida pasó por grandes cambios. Dos caras de una misma moneda: si cayera del lado “seca” se vería a José como un hombre que pesaba tanto como fumaba: 101 kilos. Dos atados de cigarrillos por día lo obligaron a dar vuelta la moneda y ponerle la cara al problema para hoy poder ser quien realmente es: un atleta sin barreras.

Barreras tuvo, muchas por cierto. De chico siempre optaba por sentarse en la primera fila del aula para distinguir lo que su maestra escribía en el pizarrón. Astigmatismo y miopía. Dos obstáculos que debió padecer hasta los 28 años para poder operarse. Pero el momento llegó y la solución no. Al parecer su problema de base siempre fue la Retinosis pigmentaria, un diagnóstico que quita campo visual y nitidez. Su única cura sería el trasplante de retina, pero la ciencia aún no lo permite.

Quizás muchos piensan que después de una noticia así José dejaría todos sus sueños a un lado. Sin embargo, Santero puso en marcha extensas horas de gimnasio, entrenamiento y de a poco logró dejar su mayor vicio: el cigarrillo. Ahora su adicción más preciada: el running.

Las noches comenzaron a ser mayores que los días, la oscuridad fue apoderándose de a poco de la luz nítida. Pero el brillo y el contorno de las figuras no dejaron de existir.

–Es como si mirase por la hendija de una cerradura–

Para José no existen las excusas. Él asegura que con calzarse unas zapatillas y ponerse ropa liviana, uno puede hacer actividad.

–Me concentro y pongo la mente en blanco. El atletismo es mi psicoanálisis–

Todo sería más difícil sin la presencia de los guías. Aquellos que no saben lo que significa piensan que sólo son acompañantes del momento. Entran y salen de la carrera como así también de la vida de José. Pero nada de eso es correcto. Los guías son los ojos del atleta, sin él no habría sueños de marcas, ambiciones de Juegos Paralímpicos ni cualquier carrera a beneficio.

–Vos vas a ser mis ojos. Las lomas de burro, el puesto de hidratación, todo va a depender de vos– José le dice a su guía con sonrisa pícara.

Pero si hay alguien que no le pierde nunca el ojo es Lorena Moukarzel, su mujer hace ocho años. Lorena está en cada paso de José. De su mano a todas las competencias y desafíos. Juntos capitanean un grupo de entrenamiento llamado “Auriga” en el Parque de Lomas de Zamora. El escenario elegido por José y por muchos runners de zona sur para correr a diario.

"Yo les digo que la clave está en ser constante, no dejarse vencer por el problema que uno tenga."

José Luis Santero

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¿Cómo hacer sin una marca que auspicie?

–En la Argentina, a las marcas no les interesa el atleta con discapacidad. Le hemos mandado un mail a todas las marcas y no tener respuesta alguna significa que no les importa. Pero eso no nos detiene a seguir cumpliendo objetivos. El Municipio de Lomas de Zamora siempre se portó muy bien conmigo, cuando lo solicite nunca dudó en apoyarme.

El mayor logro de José se hizo realidad en el Maratón de Rotterdam, en Holanda. Una marca extraordinaria. 2 horas y 42 minutos le valieron el pasaje al segundo Juego Paralímpico –el primero fue Londres 2012– rumbo a Río de Janeiro. Pero su sueño no se hizo realidad.

–Fue muy cuesta arriba ir a Róterdam. La marca que logramos nos posicionaba once en el mundo y primero en América–

Jose Luis Santero

José Luis Santero en los Juegos Paralímpicos.


¿Qué sentiste cuando el Comité Paralímpico dio la nómina y vos no estabas en ella?

–Tristeza. No me imaginaba no estar, pero esperaba la posibilidad porque hay diferencias con la Federación ya que mi entrenador no está con ellos, es decir, no tengo representación en las reuniones de la Federación. Se les mandó una nota para pedir una invitación por fuera de los cupos. Era increíble que el primer atleta en América no pudiera ir a un Juego en América, pero los cupos se vencieron. No pude participar en Rio solamente por cuestiones federativas. Fue una tristeza pero voy a seguir entrenando para llegar a Tokio 2020.

Quizás en la vida de un atleta con discapacidad lo peor sea no participar de un Juego Paralímpico. Pero para José, el golpe más duro fue perder a su amigo Alejandro Luchik en mayo de este año. Si bien admira a todos sus guías, Alejandro era muy especial para él.

José saluda a todos los que llegan al Parque de Lomas de Zamora para entrenar, como lo hacen a diario. El running es su modo de vida. Un día sin entrenar es un día incompleto. Ante la atenta mirada de su mujer, Santero prepara el escenario para entrar en calor.

¿Qué mensaje les dejarías a los que tienen dificultades y no se animan a correr?

–Yo les digo que la clave está en ser constante, no dejarse vencer por el problema que uno tenga. Con constancia y voluntad se puede lograr lo que uno se propone. Ser fiel con las convicciones. El camino te va a llevar a sentirte mejor. La actividad física es salud y es vida.

José da el primer paso y se esfuma por el sendero de su felicidad. Ese primer paso que comenzó hace ocho años y que cambio su vida por completo.

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Autor Nazmi Gonzalez

Administradora de FC Producciones. Redactora y editora en Revista Desafíos. Periodista.

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