DESAFÍO CROSS TRAIL DESDE ADENTRO

El sábado 29 y domingo 30 de septiembre se vivió un fin de semana a puro trail run con el Desafío Cross Trail en Sierra de la Ventana y Saldungaray. Max Springer (50), atleta del running team Correr Ayuda, formó parte del evento organizado por FC Producciones y nos contó cómo lo vivió en el #RinconDelCorredor.

#RinconDelCorredor

El desafío

Campamento obligatorio en el Desafío Cross Trail.


Todo lo que escribiré de aquí en adelante, será mi visión de la carrera. Cómo la viví, cómo la experimenté y qué balance personal me dejó. No pretende ser un manual del corredor de montaña ni una guía para el novicio corredor de trail, de hecho, yo lo soy, de manera que sería muy pretensioso y pedante de mi parte calzarme un traje que me queda holgado.

Honestamente yo desconocía la existencia de esta carrera puesto que los más experimentados corredores de mi running team, Correr Ayuda, siempre hablan de carreras míticas donde combinan  algoritmos matemáticos del tipo distancia, altimetría, temperatura, descensos técnicos y una series de términos de la actividad, los cuales ya manejarlos y mecharlos en la charla le otorga a uno una especie de credencial o roce que permite que el resto de los runners al menos te miren con ojos de, “este tipo sabe”.

Y fue así que un día conversando con una compañera del running team me pregunta: ¿qué carrera estás preparando?  Yo le respondo, con una sonrisa de oreja a oreja, “el Cruce”, primera experiencia en la liga mayor.  Acto seguido me dice: “buenísimo, vas a andar bien, te veo entrenar, buen ritmo y esas cosas” y remata la charla diciéndome: “vos tendrías que anotarte en esta carrera, es en Sierra de La Ventana, son tantos km, hay subidas y bajadas, barro, 2 días de carrera, camping incluido etc, te va a venir bárbaro para entrenar”.

En ese momento dije sí, tiene razón, ya tenía planificado el año deportivo, sabía que en agosto corría la última carrera de calle del año y también sabía que tenía un viaje familiar planificado a mitad de él donde pensaba entre otras cosas aprovisionarme de los elementos de rigor exigidos para esa carrera. Con este antecedente decidí anotarme, probar mi estado físico para este tipo de carreras y, ya que estaba, probaba los chiches que pensaba comprarme, zapatillas de trail, bastones, mochila etc.

Hecha esta introducción, perdón si aburrí, comencé con los preparativos, al menos mentales para la carrera: ¿cómo voy?, ¿va alguien más?, ¿de dónde saco una carpa?, entonces recuerdo que en mi vida había armado una carpa, ups que detalle, bueno, mirando se aprende, siempre hay alguien al lado que sabe más de esto.

Con el correr de los días se fueron despejando algunas incógnitas, ya sabía que se había anotado mi amiga Roxy Lescano, Claudia Núñez a quien había visto un par de veces, Verónica Rivanadeyra con quien compartía un chat, pero no asociaba su rostro con su apellido y otros 2 integrantes más del team.

El desafío

Team Correr Ayuda presente en el Desafío Cross Trail.


Decidimos salir el día viernes, es decir un día antes del día de la largada de la carrera; entre otros motivos para poder disfrutar del camping, armar la carpa sin presión, poder recorrer la zona, hacer turismo, retirar el kit de la carrera y no viajar de noche en la ruta.

El viaje fue perfecto, sin inconvenientes técnicos de ningún tipo. El clima fue un capítulo aparte, llovió durante todo el viaje, de punta a punta, siguió lloviendo el resto del día, hubo que reprogramar algunas caminatas por paseo en auto. Pero fue ahí, a mi entender, en ese viaje en auto y luego conversando, mirando la lluvia caer, que los cuatro que compartíamos esa carpa sentimos que iba a ser una gran experiencia de esas que no se olvidan, nos divertíamos mucho conversando de temas livianos o por momentos nos poníamos serios cuando hablábamos de los temas de fondo de la vida.

La noche previa a la carrera, luego de haber hecho el aprovisionamiento de carbohidratos rigurosos, nos acostamos implorando que el Señor nos regale un día luminoso para correr y que cada uno de nosotros pudiera dar lo máximo de sí en la carrera.

La noche pasó, le cedió el paso a un nuevo día y con las primeras luces comenzaron a llegar más competidores, todos alegres y risueños, las voces y las carcajadas indicaban que era hora de levantarse, estirar los músculos, desayunar lo correcto y conversar con los nuevos vecinos.

Entre charla y charla, preparativos de equipo, se hizo la hora de partir para la largada, distante 9 km de donde acampábamos.

Al llegar a la zona de la largada, todo era un absoluto y total espíritu festivo a tal punto que el clima no quiso desentonar y decidió cambiar su traje pesado y gris por uno ligero y celeste iluminado por unos vivos rayos amarillos.

Primer tramo, 25 km por delante, comenzaron con una bajada en asfalto; ideal para tomar una velocidad mayor a lo deseado.

Esto no duraría mucho más porque al kilómetro y medio aproximadamente, abandonamos la calle y nos metemos en campos, donde las espigas recientemente cosechadas, nos servirían de custodios para que no nos apartemos de la senda definida.

A la tierra blanda del campo, copiosamente ablandada por la lluvia de las últimas 24 horas le siguen las sierras, el recorrido es un subibaja, ascensos y descensos se suceden en una continuidad con el plus de las vistas, las cuales constituyen un bálsamo para los ojos.

Max Springer en el recorrido del Desafío Cross Trail.


Al cabo de un par de horas de trepar y bajar, la etapa vuelve al llano, volvemos a recorrer campitos cosechados y remojamos los pies en charquitos.

Al transitar el kilómetro 23 escuchamos los ruidos de la llegada, creemos que ya está, pero no, error, aún restan 2000 metros, primer y único momento de la carrera en la que la cabeza le debe ordenar a esa estructura indomable que debe continuar, que no es momento de echar por la borda todo el sacrificio empeñado hasta ese momento.

Finalmente, volvemos a rodear el camping, encaramos la calle de acceso a nuestro camping y se nos presenta ante nuestros ojos el tan ansiado arco de llegada. Lo cruzamos y una voz interior nos dice, “bien pibe, primera etapa adentro”. Ya sabemos lo que sigue, a hidratar y elongar.

Luego vamos todos a pegarnos una ducha caliente reparadora a la que recibimos como agua bendita.

En la cena de camaradería en el quincho del camping, saboreamos una rica porción de cordero, de asado, pollo o pastas, intercambiamos las vivencias, nos reconocemos entre los corredores, sí, éramos los mismos que algunas horas atrás estábamos dejando nuestras vidas en cada escalada, finalmente la conclusión era casi semejante en la boca de cualquiera de los corredores, la etapa no te regala nada y si nos estás entrenado, la vas a sufrir.

A descansar. Al día siguiente por la mañana, nos espera otra etapa exigente.

“¡Qué lindo es correr aventura! Te enseña mucho, estás frente a la inmensidad de la naturaleza. Ver las caras de tus compañeros al llegar y compartir desde un campamento a un pedazo de pan, realmente no tiene precio.” Roxana Lescano

El desafío

Roxana Lescano y Max Springer en el camping Fortín Pavón.


Desafío, día 2

Comenzamos el día tempranito, desayunando con antelación como corresponde y nos enseñó nuestro entrenador, a preparar el equipo, el cuerpo y la cabeza.

Esta vez decido salir con los bastones, que de acuerdo a la charla que tuvimos con el organizador de la carrera Fernando Cortés, el recorrido tendría varios tramos para bastonear, por otra parte, estaba dentro de mis objetivos acostumbrarme a correr con ellos con miras de la próxima carrera de montaña.

El recorrido ya lo teníamos mentalmente, con las sierras nos habíamos visto las caras el día anterior y nos habíamos prometido una segunda vuelta de baile pero con ritmo más acompasado.

Eso fue lo que hice, gracias a mi compañera de carpa Roxy, que me marcó el ritmo que debía llevar para no agotar las reservas prematuramente, pude completar el recorrido en forma muy amena, manteniendo un ritmo bueno y parejo que me permitió al final de las 2 etapas alcanzar un muy digno 7mo puesto en mi categoría.

Otro de los puntos altos en todo sentido es el río que hay que cruzar 200 metros antes de la llegada y digo punto alto, porque literalmente a raíz de las lluvias, el río estaba alto, léase entre cintura y pecho de alguien de estatura 1.70 y digo alto también, porque si bien el agua del río está fría, cada uno de los corredores llegamos tan acalorados y con la adrenalina tan alta que se convierte en algo delicioso máxime cuando se sabe que la llegada está al alcance de la mano.

Conclusiones y reflexiones finales: es una lindísima carrera porque desde el punto de vista organizativo está impecable, los corredores estamos cuidados permanentemente, hay todo un staff de colaboradores que controlan que todos los corredores pasemos por los puestos de registro, no solamente para monitorear tiempos sino para chequear que TODOS hayamos tomado el sendero correcto.

“¡Amé esta carrera! Correr por el barro, las sierras, campo traviesa, pasto alto, agua hasta el cuello. ¡Eso sí es aventura! Más aún cuando, del primero al último, fuimos cuidados con todos los detalles que puede pedir un corredor. Gracias infinitas”Roxana Lescano

El desafío

Rio Sauce Grande, la parte más esperada del Desafío Cross Trail.


Otro tema sensible es la hidratación, también en este aspecto fue impecable, no faltó agua ni bebidas isotónicas para nadie, como tampoco faltó fruta para el que deseara.

Como broche de oro, nos sentimos estrellas de Hollywood, cambiamos la alfombra roja de la entrega de los Oscar por un manto verde, gris o marrón según el suelo transitado en carrera. Fotógrafos por aquí y por allá registrando cada uno de nuestros gestos e inmortalizando como nos sentimos en ese momento en ese día.

Si a todo esto le sumamos viajar con gente de primera como me tocó a mí, el programa es doble.

¿Qué más puedo decir? Indudablemente me volví con mucho más de lo que tenía al sentarme en el auto el viernes previo a las 6.30 am.

Sumé experiencia, participé de una carrera impecable, no me lesioné y construí vínculos humanos que trascienden la carrera.

Casi me olvidaba, la medalla. La medalla es un cheque al portador para seguir anotándome en estas carreras. Hasta la próxima.

Max E Springer

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