LA MAGIA DE LAS CARRERAS POR MONTAÑA

En las carreras por montaña siento un efímero lapsus mágico tremendamente adictivo. Es un instante en el que el tiempo se detiene, la soledad te acompaña y la montaña te posee. Es un contrasentido, una incongruencia donde se enfrentan terror y osadía. Es un dimorfismo, una sensación de ataque y defensa simultánea únicamente de tu cerebro hacia tu persona. El cuerpo está preparado, pero la mente lo atemoriza, lo aterra. Surgen molestias, pavores, respetos y ansias.

Carreras por montaña


Con la mirada perdida en las cimas, observando desde su falda, siento realmente a lo que me enfrento. Ellas tan imponentes, desafiantes, vestidas con su perpetuo manto y yo, minúsculo, disfrazado de nuevo para la ocasión. En ese momento, para mí, lo significan absolutamente todo. En cambio, para ellas, yo, absolutamente nada. Las miro, las siento, me atrapan y tiemblo; de miedo y de placer al mismo tiempo. Intento recolectar esa fantasía y madurarla en mi parte cognitiva. Pero no, no se puede hacer prácticamente nada, es el hemisferio emocional el que prioriza, el que las ama, el que las teme, el que las vive. De día, entre alboroto, en compañía, en un alarde de arcabucería, uno reta en voz alta mirando a las crestas: ¡mañana nos vemos las caras!

De noche, en silencio, en soledad, en un sincero balbuceo, uno sólo logra pronunciar a duras penas observando la gran mole: mañana, cuídame por favor, necesitaré tu ayuda. La cima, es la mitad del camino…

Email: patxirp@hotmail.com

Autor Patxi Risoto Paton

Patxi Risoto Paton
De Valencia, España. Trail runner. Programador en empresa de prótesis y material quirúrgico.

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